Cuando una persona es hospitalizada y se le exige que pase periodos prolongados en cama, esto puede tener graves consecuencias para su salud y bienestar. Permanecer inmóvil aumenta el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos en los pulmones y de que aparezcan complicaciones cutáneas como úlceras por presión.
La pérdida de masa muscular y de fuerza son otras complicaciones comúnmente asociadas a la hospitalización a largo plazo, y estos problemas pueden afectar tanto a la duración de la hospitalización como a la capacidad del paciente para desempeñar tareas después del alta.
Los periodos largos de inmovilidad de los pacientes hospitalizados aumentan el riesgo de:
- complicaciones respiratorias como neumonía, atelectasia y embolia pulmonar;
- estreñimiento;
- incontinencia;
- daño tisular y úlceras por presión;
- coágulos de sangre en las piernas (trombosis venosa profunda);
- reducción de la masa muscular y la fuerza;
- reducción de la condición física;
- disminución del equilibrio, especialmente entre los pacientes de edad avanzada.
Por tanto, es extremadamente importante movilizar a los pacientes lo antes posible, idealmente durante el periodo de hospitalización.


































